- Así estaba yo sentada mirando el techo cuando empezó a sonar una alarma y un timbre: era un simulacro. Ya me veía en medio de un desastre químico-nuclear o algo así.
Cinco de la tarde en plaza ñuñoa y helado de coco celestino (una forma elegante de decir "coco con manjar"), tirados en el pasto, escuchando taxistas gritones.
-Y eso
- Sí...
- Después la profe se puso a hablar de los temblores en el laboratorio, las cosas de vidrio y todo eso.
- Hace calor
- ¡Pero escúchame! ¡El enjambre sísmico! ¡Vidrio! ¡Refrigeradores!
- Sí
- Odio que el helado me deje las manos pegajosas
- Se nos olvidó sacar servilletas
- Siempre se nos olvida
- ...
- Enjambre sísmico
- Hace calor
Si esta conversación la hubiéramos tgenido hoy y no ayer habría dicho todo eso. Ayer llegué hasta la cuarta línea, me faltó un almuerzo de pánico sísmico para inspirarme.
Archive for 12/01/2007 - 01/01/2008
Pánico
Empolvada
Yo siempre te quise, Techo, el eterno hogar de arañas con las que mantenía extensos debates respecto de las líneas floreadas de mi pared. Todas las noches, antes de dormir, nos mirábamos y tus estrellas y lunas fluorescentes nos iluminaban, llegaba el insomnio y nos robaba horas de sueño.
Un día decidiste que no me querías más a tu lado. Desperté rodeada de polvo y sin tí. Una lástima que no supieras caminar y que terminaras en la basura