Locordura ¡Ay no! ¿Otra vez?

- ¿De donde sacaste esa bufanda?

El maniquí ni se inmutó, siguió mirando al horizonte. 10 segundos esperando respuesta y...nada.
- De seguro no hablaba español
- Pero si los arman aquí en Chile
- Entonces me odiaba, que triste

Ultimamente mi locordura ha estado peor que nunca, desde que lo escribí siento que me acosa, me persigue, no me deja ir.
- Si tu eres un Malkavian por naturaleza, lo único que te falta es comer gente
-...
- Osea comer literalmente
-...
- Con cuchillo y tenedor
-...
-No lo haz hecho ¿cierto?
-...
-¡Pero respóndeme!

Y entonces ella chilló

Entre un intento frustrado de cantarle el cumpleaños feliz a la profe, el haber dormido 4 horas la noche anterior pero estar extrañamente feliz y más incoherente que de costumbre. Una sucesión de eventos cósmicos que me hicieron..."chillar".
- Lo más raro fue que hiciste como un giro extraño ¡Y todos te miraban!
- ¡Y te indicaban! Pero algunos no sabían de donde venía el sonido, si era una guagua llorando o algo así.
- ¡Y estabas roja!

Queremos irnos a nuestras casitas

En mi casa hasta las cosas hablan, pero como estamos tan ocupados se cansan de hacerlo y escriben mensajes. Es así como mi casa se llena de post-its pegadas a los objetos "parlantes". Usualmente les hablan más a mis hermanas, hoy me hablaron de mí. Y para quejarse las muy malditas.
Mientras que anoche mi hermana me mostraba como su brillo para labios le había dicho que casi se ahogaba en la lavadora, o de cómo su uñeta se fue a "carretear" y le pedía que no se enojara con ella. Hoy llegué a mi casa, cansadísima y, al dejar las cosas sobre mi cama, vi como decían "GUARDAR ¡AHORA! Mami: tenemos frío, queremos irnos a nuestras casitas. La ropa" Y efectivamente, abajo del papel una montaña de ropa (que no guardo desde hace como una semana) me miraba con cara de "guárdame, por favor".
Fui donde mi madre a decirle que las cosas de la casa me dejan mensajitos a mí también, el problema es que lo hacen para quejarse.

Aunque de algo sirvió, porque guardé la ropa. Casi toda ¡Casi!

Déjà Vu

Suena el despertador, lo apago, me siento en mi cama. Suspiro. Me vuelvo a acostar, alargo la mano hasta alcanzar la taza de café con leche que mi padre prepara todas las mañanas. Me siento, la tomo. Suspiro. Miro el reloj, me levanto.
Me baño me visto, veo la hora: las siete y cuarto. Mi padre me mira y me felicita por estar lista tan temprano.
Suena el despertador, son las siete y media y estoy en mi cama, sin haber tomado desayuno siquiera. Me siento en la cama, miro que la taza con leche no está vacía.
- ¡Zaki! ¡Levántate!
- Papi, yo ya me tomé esta taza de leche una vez.
- Sí, es que esto es un "déjà vu"
- Papá, en serio...
- ¡Oh! ¡Cambiaron algo en la Matrix! ¡No! Lo que pasa es que yo ví que te tomaste la leche y puse otra nueva.
- Já
Resignada empiezo todo el día una vez más.

Locordura

- ¿Señor? ¿Usted se baja antes o después de mí?
- ¿Perdón?
- Que si se baja antes o después de mí
Un oficinista con arranques paranoicos se baja de la micro, mira hacia atrás buscándome con la mirada. Sonrío.
- ¿Tanto le costaba responder?
Un hilo de lluvia se cuela por entre las ventanas del pintorezco medio de transporte al cual recurrimos, resignados aquella mañana. Sonrío ante la idea de haberle hablado a ése señor, hacerle esa pregunta. Una vez más me contuve.
Llego a pensar que estoy loca. Hay veces en que no puedo evitar estudiar a una persona, aunque sea durante un breve tramo del recorrido, como pasan las páginas de lo que sea que estén leyendo, miran el reloj, golpetean el piso impacientes.
Alguien me dijo que tan sólo el hecho de cuestionar la cordura de uno era una señal de que estábamos cuerdos.
Aunque la cordura no exista.
Desde que entre a la Universidad me siento una incoherencia con patas. No voy a decir que no sabía a lo que iba, porque es mentira. Sabía que entre enloquecer o ser una estudiante "normal" iba a preferir enloquecer. Aunque si nos remitimos a la definición de locura como tal no creo poder considerarme como una demente sin tener que recurrir a un argumento racional, con lo cual me estaría contradiciendo.
¿Qué soy entonces?

¿Por qué "bloggear"?

Hubo una época en que la gente no dejaba de regalarme de esos cuadernitos con hojas perfumadas de diversos colores (para mi desgracia incluyendo el rosado) y el candado que con un Made In China arruinaba todo el misterio que podría llegar a irradiar un artefacto como ése.

Los "diarios de vida" se apilaban sobre mi escritorio, sus hojas interminables eran de lo peor y cuando lograba escribir durante más de una semana no encontraban mejor cosa que perderse. Stúppidos
Me aburrieron, así que escribía en todas partes: la mesa, una servilleta, hojas sueltas, sólo por la necesidad de llevar esas frases a "algo concreto", aunque mi madre se quejara una y mil veces del caos que causaban las hojas de mis blocks en el piso de mi pieza.
Así llegó Septiembre del 2002*. Mi prima, días atrás, me había hablado de una página donde escribía lo que le pasaba. "Curioso" pensé (por no decir "mira tú, que simpático" porque sonaría demasiado igual a mi padre). Fue entonces cuando, en un arranque de curiosidad entré a blogger.com. Así empezó todo.
A veces sentía la obligación de dedicarle unos minutos, una necesidad de pasarlo todo a palabras, a HTML. Una fracción del ciberespacio para mí y para todos a la vez. Conservar ese hábito, uno de mis tantos pasatiempos (porque no me atrevería a "ganarme la vida escribiendo")
Tiempo atrás Tae me preguntó si se podría vivir de ser weblogger. A mí me encantraría. También me encantaría poder escribir de algo que no sea de mí, algo más interesante que la vida misma. Aunque de todas formas me fascina poder llegar a pensar que conozco a alguien sólo guiándome por sus escritos, por su forma de darse a conocer en la blogósfera, desde su presentación visual, cómo se describe a sí mismo, el título que le da a su espacio, el conjunto de todas esas cosas en un weblog, una intención de darse a conocer, ser único.
¿Por qué "bloggear"? Ni idea, no podría explicárselo a alguien que no sienta la necesidad, si encuentran la respuesta entre líneas, una que pueda aplicarse a cualquier weblogger sin excepción alguna la agradecería. (Que cuadrado sonó eso)


*Intenté buscar mi "primer post" pero desgraciadamente borré mi primer weblog en un arranque de "esto ya no sirve"

¡No veo! ¡No veo! ¡Ayuda!

Una vez más, como todo lunes, el profesor se dedicaba a escribir de esas fórmulas interminables, asquerosas pasadas a trigonometría, y por sobretodo a física.
Una vez más intentaba concentrarme, preguntándole a ratos a niño Sebastián, que tuvo la desgracia de sentarse al lado mío; cuando no entendía algo.
Fue entonces cuando, la oscuridad invadió la sala. No encontré mejor cosa que pensar "¡Ya me quedé dormida de nuevo!" para luego darme cuenta de que se había cortado la luz, y por efecto de las nuevas persianas todo estaba más oscuro que de costumbre.
El profesor intentó continuar con la clase, a lo que me puse a gritar ¡No veo! ¡No veo! Unos niños voltearon a mirarme y reirse de mí. El profesor caminó hasta el fondo de la sala para comprobar que de todas formas se veía la pizarra, luego de experimentar con los interruptores buscando uno que llevara al generador (o "la máquina"), y luego dedicarse a preguntarnos si sabíamos cuanto nos costaba una clase como ésa.

¿Mundos paralelos?

Y no, no soy de regiones. Llevo más de 18 años viviendo en una ciudad nisiquiera conozco. Llevo un mapa a todas partes, porque mi sentido de orientación es nulo.
Nadie me creía, mientras prestaba el mapa, que yo había vivido toda mi vida allí sin la necesidad de ser un mapa andante. No lo entiendo, tampoco. Esa necesidad de saber exactamente donde estoy. Y esa maldita idea de correr por los lugares sin siquiera detenerse.
De hecho, hace algunos...¿meses? ¿semanas? cuando me junté con niño Haomaru, estuve bastante tiempo en una estación de metro observándola (porque cada vez que tengo un poco de tiempo, o sé que mi margen de error de media hora fue demasiado, una vez más) y en 10 minutos tres personas me preguntaron si estaba perdida o no. A veces es entretenido alejarse de ese constante correr, presionarse, para ver como todos lo hacen y sonreir. Sentirse ajena a una tortura, sentirse superior a un orden establecido.
Ultimamente me he sentido tan enfrascada en algo que "debo hacer" o algo que no "debo" que me permito ciertos actos de rebeldía de lo más mínimos y estúpidos que hacen sonreír a más de alguna persona.
- ¿Lo ves? Dice abrir aquí y yo...¡Já! ¡Lo abro por el otro lado!
- Estás loca
- En verdad ni sé por qué dice "Abra aquí", si los abrefácil nunca lo fueron...y da lo mismo. Pero es entretenido contradecir algo que nisiquiera sigues concientemente.
- Estás loca

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